Diciembre. December. Décembre. 12月. Da igual cómo lo digas, este mes es en el que quieras o no quieras reflexionas -algunos, quizás por primera vez en todo el año-. Da igual que la Navidad te parezca un invento de los centros comerciales para vender pijamas y calcetines horteras a montones. O la época preferida de los gimnasios, que esperan ansiosos que el uno de Enero te des cuenta de que por muchos abrigos que te pongas los polvorones ya no los disimula ni el photoshop. O alomejor eres de los que prodigan paz y amor en estas fiestas. (A mi personalmente me gustan los colorines, los regalos y los dulces, por lo que qué más da quién la inventara) Eso da igual. Terminas un año y eso te hace hacer balance, aunque te arriesgues a que salga negativo.
A diferencia del 2013, este año ha sido la calma tras la tempestad. Ha sido un año donde el dolor por haber perdido ha pasado a ser la felicidad por ganar. Y es que no nos damos cuenta que a veces menos es más. Porque queridos míos, tenemos la mala costumbre de aferrarnos a personas que sólo acaban hundiéndonos sin remedio. Pero esta vez escribo esto para darle las gracias a esas personas. Es curioso como los que más daño nos hacen, son los causantes de que seamos lo que somos. Ironías de la vida.
Por eso, si alguna persona ha causado un hueco en vuestra vida, deciros que siempre llega el momento de llenarlo. Y así nace un nuevo vosotros, mejor y más fuerte.
Brindemos,
Mich.
No hay comentarios:
Publicar un comentario